Tema 1.11. ¿América Latina? Modernidades y Proyectos Emancipatorios.

 

1.11. ¿América Latina? Modernidades y Proyectos Emancipatorios.


1. La modernidad en América Latina es un proceso complejo y contradictorio que no se puede entender como una transición de lo tradicional a lo moderno.
Tenemos que empezar a construir” no solamente una nueva sociedad, sino prepararnos para construir la complementariedad de los humanos y el resto de la naturaleza, en lugar de la búsqueda de su dominio.

2. La modernidad en América Latina se caracteriza por la existencia de procesos simultáneos de modernización y colonialidad.

Esa diversidad construida en los siglos de coloniaje, y neo-
coloniaje, de inmigración impuesta, o “impulsada” con la expectativa de construir una nueva vida, el desarraigo y la integración forzada, de los habitantes originales y de los afros esclavizados, a los circuitos capitalistas globalizados, o la llegada de grupos de inmigrantes preferentemente europeos y asiáticos buscando un “mejor futuro” en estas tierras, constituye una realidad con la que hay que contar en la caracterización y resolución de los problemas que enfrentamos en “Nuestra América”.

La iglesia católica tenía el patronazgo de la Corona de España,
y la independencia liderada por los criollos ricos no pudo darse sin la fractura de la iglesia, sectores importantes del clero formaron filas por la independencia. El peligro de emergencia de iglesias nacionales obliga al Vaticano a hacer uso de fina diplomacia, para no perder la relación con los independizados ni con la corona española, a la vez que impulsa la romanización de la iglesia católica en los países recién independizados.


3. El proceso de modernización ha sido acompañado por la reproducción de desigualdades, violencia y exclusión social.

 Las modernidades, son  una serie de prácticas concretas generadas en circunstancias específicas, generadoras a su vez de nuevas realidades económicas, sociales políticas, y de sus representaciones racionales, mitológicas, utópicas, como parte de la construcción de hegemonía.

Como muestra de su superioridad, y en consecuencia la inferioridad de los otros, se machaca en los grandes descubrimientos que hacen posible y legitiman esta marcha civilizadora: la brújula, la pólvora, la imprenta, que les permitió descubrir el mundo, conquistarlo y civilizarlo.


4. La modernidad en América Latina ha generado nuevas subjetividades, prácticas y visiones de mundo, así como nuevos proyectos emancipatorios.

La colonización inglesa tuvo como teatro principal América del Norte, y en la América española a través del corso y el pirata, el contrabando y los cultivos tropicales en las pequeñas islas, como cultivadores absentistas, que actuaban por intermedio de administradores.

En el ámbito de la modernidad inaugurada por España y Portugal que emergen como potencias indiscutidas de los siglos XVI y XVII, es necesario tener claro las diferencias de sus modelos coloniales, y tener en cuenta el arbitrio y papel protagónico de la iglesia católica, la expansión del confesionalismo y la inquisición, el combate contra la reforma, que va a generar resultados de representación de las nuevas realidades bien diferentes, a las de las potencias emergentes del siglo XVIII y XIX, Francia e Inglaterra, pasando por Holanda, que muestran el transito del capitalismo mercantil al industrial, la separación de la iglesia del Estado, la laicización la vida pública y otros rasgos conocidos de la llamada segunda modernidad.

En medio de los choques entre los intereses de los nuevos imperios y los viejos imperios, partiendo de realidades diversas en las regiones se asumen los procesos emancipatorios de América.


5. La emancipación en América Latina debe abordarse desde una perspectiva crítica que incorpore elementos de resistencia, transformación y autodeterminación 

Para construir su hegemonía interna morigera las expresiones más radicales del pensamiento emancipa- dor en sus expresiones sociales, para nutrirse de los proyectos hegemónicos de las potencias.


Exceptuando Haití, y Paraguay donde se dan las experiencias más radicales en lo social en los otros países triunfa alguna de las tendencias en que se dividía el bando criollo, más conservadoras en México, después de la experiencia radical de Hidalgo y Morelos.


Gramsci advertía en su texto sobre criterios metodológicos para estudiar los grupos sociales subalternos, que la historia de estos es necesariamente disgregada y episódica, porque, aunque presentan una tendencia a la unificación, esta iniciativa es rota continuamente por iniciativa de los grupos dominantes.

Una diferencia a resaltar: mientras que los procesos independentistas en la América hispana toman un carácter violento, en Brasil, dadas las circunstancias de las convulsiones desatadas por la revolución francesa, la propia corona portuguesa decide el traslado de su corte a Brasil.

Hubo también momentos en que dichos sectores tendieron a la acción independiente de la tutela de las clases dominantes.

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