Tema 1.11. ¿América Latina? Modernidades y Proyectos Emancipatorios.
1.11. ¿América Latina? Modernidades y Proyectos Emancipatorios.
La colonización inglesa tuvo como teatro principal América del Norte, y en la América española a través del corso y el pirata, el contrabando y los cultivos tropicales en las pequeñas islas, como cultivadores absentistas, que actuaban por intermedio de administradores.
En el ámbito de la modernidad inaugurada por España y Portugal que emergen como potencias indiscutidas de los siglos XVI y XVII, es necesario tener claro las diferencias de sus modelos coloniales, y tener en cuenta el arbitrio y papel protagónico de la iglesia católica, la expansión del confesionalismo y la inquisición, el combate contra la reforma, que va a generar resultados de representación de las nuevas realidades bien diferentes, a las de las potencias emergentes del siglo XVIII y XIX, Francia e Inglaterra, pasando por Holanda, que muestran el transito del capitalismo mercantil al industrial, la separación de la iglesia del Estado, la laicización la vida pública y otros rasgos conocidos de la llamada segunda modernidad.
En medio de los choques entre los intereses de los nuevos imperios y los viejos imperios, partiendo de realidades diversas en las regiones se asumen los procesos emancipatorios de América.
5. La emancipación en América Latina debe abordarse desde una perspectiva crítica que incorpore elementos de resistencia, transformación y autodeterminación
Para construir su hegemonía interna morigera las expresiones más radicales del pensamiento emancipa- dor en sus expresiones sociales, para nutrirse de los proyectos hegemónicos de las potencias.
Exceptuando Haití, y Paraguay donde se dan las experiencias más radicales en lo social en los otros países triunfa alguna de las tendencias en que se dividía el bando criollo, más conservadoras en México, después de la experiencia radical de Hidalgo y Morelos.
Gramsci advertía en su texto sobre criterios metodológicos para estudiar los grupos sociales subalternos, que la historia de estos es necesariamente disgregada y episódica, porque, aunque presentan una tendencia a la unificación, esta iniciativa es rota continuamente por iniciativa de los grupos dominantes.
Una diferencia a resaltar: mientras que los procesos independentistas en la América hispana toman un carácter violento, en Brasil, dadas las circunstancias de las convulsiones desatadas por la revolución francesa, la propia corona portuguesa decide el traslado de su corte a Brasil.
Hubo también momentos en que dichos sectores tendieron a la acción independiente de la tutela de las clases dominantes.